domingo, 7 de octubre de 2007

UNA FANTASIA

Había mucha expectación ese fin de semana. Ana Lorena se preparaba para recibir a Juan Beltrán del Río, Pedro Ojeda, Mary, Leticia y a todos nuestros mejores amigos de la prepa.
Pensé en ponerme el vestido largo de color negro con magenta el más elegante que tenía. Quería estar bonita y lucir lo mejor esa noche. Habían pasado cuatro años ya. Cuatro años de haber terminado la preparatoria.
Habíamos estado esperando este momento para reunirnos nuevamente y que mejor ahora que algunos de nosotros nos habíamos mudado a la capital.
-"Nuestra reina del TEC"- Pensé en esos momentos. Leticia I, una muchacha dulce y guapa de Parras, -¡Qué bien nos la pasábamos!- A ella la dejé de ver cuando se casó, por cierto muy joven. Ella se fue a vivir a Sonora. Pepe G., nuestro vecino de la residencia y a quien recurríamos siempre que necesitábamos ir al TEC. Era servicial y amigable. Su altura, modales y delgadez le daban una imagen de seriedad. Gustaba de la música estridente, la fotografía y de llevarnos a la plaza de "La Purísima" a dar una vuelta. Era lo típico. Los muchachos caminaban por un lado y las muchachas por el otro. Las paletas Dumbo, los taquitos de la esquina de la plaza, los bohemios que tocaban la guitarra y la misa. Transcurría el año 68.
Podíamos escoger. Eran muchos. Los norteños, los foráneos y los chilangos. Los norteños altos, guapos y sinceros; los foráneos de provincia y del extranjero; distintas costumbres, otro acento; y los chilangos jugaban dominó, estudiaban algo y echaban relajo cuando podían. Siempre andaban juntos y les costaba trabajo llevarse con los demás. Muchos no aguantaban y se regresaban. -"Con la raza del norte, no se puede"- Comentaban.
Después de cuatro años nos íbamos a reunir todos los amigos de la prepa. Alfredo, Juan, Pedro, Leticia la única casada, Mary, quien ahora vivía en Guadalajara y nuestro muy querido amigo Pepe G.
¡Cuántos recuerdos se nos venían a la mente! El día que organizamos un Rally. El pastel de queso para el día de los novios. La vez que entramos por la noche a la cocina a sacar unas conchas del desayuno. Los viernes primeros de mes que íbamos a velar al Santísimo en la capillita de la casa. El reflector que llevaron una noche todos los muchachos y que lo habían colocado en Loma Larga la calle de la residencia. Las serenatas, las declaraciones.
Ana Lorena se había venido a estudiar su carrera a la Ibero igual que yo. La casa donde vivía estaba en San Angel. Era una construcción colonial hermosa con la fachada pintada de los colores tradicionales de esta zona. Se ubicaba cerca del Bazar del Sábado. Las buganvillas del jardín de enfrente de la casa de colores blanco, rojo y lila adornaban el pórtico de la entrada.
Doña Lupita su dueña era una viejita sola de familias conocidas de San Angel. Se había encariñado mucho con mi amiga Ana Lorena. Ana siempre disponía de un momento libre para acompañarla. Le platicaba anécdotas de sus amigos y la universidad. La hacía reir mucho a la viejecita. Ana era simpática, imaginativa y alegre. Estimaba a Doña Lupita como a una madre.
Un día Doña Lupita le pidió a Ana hablar con ella sobre un asunto muy serio. Se trataba de una gran noticia. Al no contar la viejita con familiares en México ya que solamente tenía un sobrino que se había ido a vivir a Venezuela y con el cual había perdido contacto desde hacía mucho tiempo. Entonces Doña Lupita nombraría a Ana Lorena su única heredera.
El motivo de esta fiesta era éste. Ana Lorena quería celebrar con sus mejores amigos del TEC este gran acontecimiento.
La fiesta esperada fue todo un éxito. Alfredo, Juan, Pedro Ojeda, Mary, Leticia, Ana Lorena, Pepe G por supuesto y yo nos volvíamos a reunir después de tanto tiempo acompañados por nuestras parejas.
Al día siguiente por la tarde le llamé por teléfono a Ana Lorena mi mejor amiga de la prepa para agradecerle habernos invitado a compartir con ella tan gratos momentos. -"Tienes mucha suerte Ana Lorena de haber recibido una herencia"- Le comenté. Con alegría y riéndose me contestó: ..."Todo ha sido una fantasía."
7 de Febrero de 2000

jueves, 20 de septiembre de 2007

LA VIDA

"Ese asunto muy importante que descuidamos por estar ocupados en otras cosas" John Lennon.

martes, 18 de septiembre de 2007

OMAR VIGNOLE Y SU VACA

Omar Vignole era un simpático escritor argentino también aficionado a la agronomía. Tenía una vaca que era su mascota a la que cuidaba con esmero. Con frecuencia el escritor se hacía acompañar de su vaca en paseos y viajes. Inclusive cuando iba a Buenos Aires la llevaba y la paseaba por la ciudad.
Llegó a causar sensación en un congreso internacional de escritores al burlar a la vigilancia policiaca y entrar triunfalmente al recinto con su vaca.
La vaca es el tema principal en casi todos los libros y son extraordinarias su conversaciones con la misma.
Referencia: "Confieso que he vivido" Pablo Neruda.

lunes, 17 de septiembre de 2007

AJEDREZ

Parábola matemática en la que se manifiesta la relación interna entre la acción libremente escogida y el destino inevitable. Otros conceptos: Esquema del universo, blanco y negro, alternancia, cambio del día y la noche y nacer y morir.

LA CANCIÓN DEL PERONEL

Cuento corto del escritor mexicano Juan José Arreola. El tema es de dos enamorados. Él era tuerto, viejo y feo. Ella, joven, dulce y bella. Participan juntos en una peregrinación durante la Edad Media. Se llegan a dar un beso con una hoja de álamo de por medio. Arreola toma la cita del libro "El Otoño de la Edad Media"

domingo, 16 de septiembre de 2007

CARTAS DESDE ITALIA

"Cartas desde Italia" del poeta mexicano Carlos Pellicer. En una de estas cartas relata sobre el amor que surge entre las dos esculturas de Leonardo da Vinci: La Aurora y el Crepúsculo.
Estas dos esculturas se enamoran. Su amor es imposible ya que nunca se podrían llegar a encontrarse. La aurora aparece en la mañana y el crepúsculo por la tarde.

ROSARIO DE LA PEÑA

Nació en México. (1847-1924) La única mujer que compartía tertulias literarias con un grupo de intelectuales de su época. Dichas tertulias se celebraban en la "Casa Paterna de Santa Isabel" (actualmente Palacio de Bellas Artes en la Cd. de México)
Allí se reunían el educador Gabino Barreda, El Nigromante Ignacio Ramírez, Guillermo Prieto, Vicente Riva Palacio, Juan de Dios Peza, José Martí y Manuel Acuña. Este último se quitó la vida a los 24 años por el amor no correspondido de Rosario de la Peña.